El muro herido de Miltos Sajturis

El muro herido de Miltos Sajturis
Agosto 5, 2020 Ediciones Moneda

¿Qué hace resonar a un poemario de 1952, firmado en Atenas, en una habitación confinada del norte o el sur de América el 2020? Frente al muro, de Miltos Sajturis, (1919-2005) fue escrito cuando su autor tenía 33 años, tras pasar una temporada en el servicio militar. Sajturis forma parte de la primera generación de posguerra “que ha vivido de cerca la Ocupación alemana y luego la Guerra Civil, de ahí que muchos de sus integrantes participasen en los hechos políticos y luego acabaran en las cárceles o exiliados en islas desiertas, donde la vida se asemejaba a la de un campo de concentración. En su poesía, que ya se publica durante la Guerra Civil, se reflejan esos sufrimientos y la difícil situación del Estado griego tras dicho enfrentamiento, la derrota de la Izquierda, así como sus callejones sin salida y sus contradicciones.”

Este contexto lo proporciona la revista Omnibus, dirigida desde España por Ángeles Vázquez, que ofrece en su página un Especial de poesía griega contemporánea (1940-2015) buscando salir de los cuatro autores autores griegos conocidos en la lengua castellana: Kavafis, Seferis, Elytis y Ritsos.

La selección, a cargo de Dimitris Angelís (Atenas, 1973) y Virginia López Recio (Granada), muestra el interés de las nuevas generaciones, tanto dentro como fuera de Grecia, por los autores de la primera y segunda generación de posguerra, además de los contemporáneos, que no han brincado el cerco del idioma. El especial incluye tres poemas de Miltos Sajturis, a quien presenta como cercano al expresionismo destacando el respeto de los poetas jóvenes por su obra, donde el absurdo es parte esencial de la existencia.

Sajturis publicó 14 libros de poesía (1945-1997). Desde 1960 hasta su muerte tuvo una relación con la artista visual Gianna Persaki, que fue la directora de arte de la mayoría de sus publicaciones. En 2005 Persaki recibió en su nombre el premio de literatura del Estado Griego, afirmando que si Nikos Karouzos declaraba La vida es un jardín que se desvanece, Sajturis decía La vida es una violeta breve.

Contemporáneos de esa brevedad en este lado son Violeta Parra, Eliseo Diego, Ernesto Cardenal, Rosario Castellanos, Teófilo Cid, Jorge Eduardo Eielson, Olga Orozco. Poco sabemos de sus influencias, fuera de algunas fotos pegadas al espejo de su estudio como revela una entrevista en griego en la red donde se reconoce a Kafka y a Becket.

Hay quienes adscriben su poesía a un realismo derivado de las experiencias de la guerra, y quienes reconocen en su recursos estilísticos una impronta surrealista. Al expresionismo, al cual se vincula a Federico García Lorca en nuestra lengua, se le reconoce en la distorsión de la realidad, en el primitivismo. Sajturis declara: “Mis poemas no son pesimistas. Al contrario, son como los conjuros.  Conjuran el mal. Se parecen a las máscaras africanas. Con máscaras de animales y de ancestros, a fin de que sea conjurada la muerte. Como también sucede de idéntica manera con las máscaras de los aborígenes”.

Alejado de ideales de belleza hereditarios, Sajturis, introduce el horror en escenas cotidianas, de manera que el absurdo produzca una inversión, sacudiendo la normalización de la violencia. López Recio en el prólogo al Especial del poesía griega destaca que la selección involuntariamente toca el tema de la crisis. Tal vez sean las grietas de la polis como estructura sociopolítica, el muro herido, lo que resuena hoy desde su centro de origen en cualquier ciudad de América Latina.

La poesía griega que ha circulado por nuestro continente lo ha hecho en antologías como las de Miguel Castillo Didier en Chile, Horacio Castillo en Argentina, y Carlos Montemayor en México. Frente al muro es la primera oportunidad en que Miltos Sajturis se presenta al lector desde la unidad de un poemario sin la mediación de un antologador, gracias a la traductora Natalia Figueroa (La Serena, 1983), quien antes tradujo dos obras de Giannis Ritsos además de entrevistas y poemas de Katherina Angelaki-Rouk, Elena Toumazi y Lily Michaelides.

Actualizar y diversificar los referentes antiguos es otra forma de cuestionar lo que entendemos por literatura universal. Nikos Kazantzakis escribía en 1931: «Aprendamos bien español. Su lengua, su ritmo son profundamente nuestros» Lo mismo podríamos decir nosotros.

 

Carmen Avendaño

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